
Arbalesta
La pesada ballesta de arco de acero
La arbalesta (arbalest) es una ballesta pesada de la baja Edad Media que empleaba un arco de acero en lugar del antiguo compuesto de madera y cuerno, con la mayor penetración de su tiempo. La fuerza del arco de acero llegaba a cientos de kilogramos —imposible de tensar a mano—, de modo que había que armarla mecánicamente con un torno (windlass, de poleas) o un cranequín (de engranajes). A un alcance útil de más de 200 m atravesaba incluso la armadura de placas, pero armarla llevaba tanto que la cadencia era de solo uno o dos virotes por minuto. Para compensarlo, se emparejaba con un portador de pavés, tras cuyo gran escudo el ballestero se resguardaba para recargar. Disparaba un virote corto (cuadrillo, unos 30 a 40 cm) y exigía poco adiestramiento, así que hasta los reclutas quedaban listos pronto.
Origen
La arbalesta apareció en la Europa de los siglos XII–XIII con los avances de la metalurgia del acero, sustituyendo a la antigua ballesta compuesta de madera y cuerno. Alcanzó su apogeo en los campos de batalla de los siglos XIV–XV como arma de tiro antiarmadura de la infantería, y los ballesteros genoveses en particular ganaron fama contratados como mercenarios por toda Europa. Su avance clave fue la unión de un arco de acero con dispositivos de armado mecánicos (torno y cranequín). Con la difusión de las armas de fuego como el arcabuz en el siglo XVI —una rival, pues ambas exigían poco adiestramiento y perforaban la armadura—, cedió poco a poco al fusil y pervivió para la caza y el deporte.
Características
- Arco de acero — la mayor penetración de su tiempo (perfora placas)
- Armado mecánico con torno (windlass) o cranequín (engranajes) obligado
- Alcance útil de más de ~200 m, dispara un virote corto (cuadrillo)
- Cadencia lenta, uno o dos virotes por minuto
- Operada en pareja con un portador de pavés (gran escudo)
- Poco adiestramiento necesario — reclutas listos pronto
Historias
En asedios y en campo abierto servía de arma de precisión antiarmadura para abatir a caballeros y hombres de armas muy protegidos. El tirador tensaba la cuerda con la máquina, montaba un virote, apuntaba y disparaba al amparo de un pavés, y empleaba un largo rato en recargar. Por la cadencia lenta, convenía usarla en filas que disparaban por turnos, o en combinación con portadores de escudos y piqueros, antes que en solitario. Era especialmente mortífera donde el tirador estaba protegido —defendiendo un muro o un paso estrecho—. Por su gran potencia, un solo virote podía atravesar escudo y hombre a la vez.
Debilidad
Su peor defecto era la cadencia extremadamente lenta, solo uno o dos virotes por minuto. En el mismo tiempo un arquero de arco largo disparaba más de diez, de modo que en la refriega rápida o el cuerpo a cuerpo quedaba muy superada. Los dispositivos de armado (torno, cranequín) eran pesados y complejos, incómodos de llevar y manejar, y una avería mecánica la dejaba casi inútil. La lluvia estropeaba la cuerda y el mecanismo (los ballesteros genoveses en Crécy son el ejemplo clásico), y en el combate cercano quedaba indefensa, por lo que la protección de escudos y picas era imprescindible.
Significado cultural
La ballesta, y entre ellas la arbalesta, conmocionó a la sociedad medieval como «el arma con que un plebeyo podía matar a un caballero». Como un solo virote potente podía abatir a un noble acorazado sin años de adiestramiento, el Segundo Concilio de Letrán de 1139 llegó a prohibir la ballesta en la guerra entre cristianos (se permitía contra los infieles), prohibición que, por supuesto, apenas se cumplió. La muerte de Ricardo Corazón de León, alcanzado por un virote en el sitio de Châlus en 1199, se recuerda como una ironía caída sobre un rey que había apreciado el arma.
En la cultura popular
La arbalesta aparece en juegos y fantasía como el arquetipo de la «ballesta pesada, potente pero lenta». Dark Souls incluye una ballesta llamada literalmente «Arbalest», y es familiar también como la Heavy Bowgun de Monster Hunter o los ballesteros genoveses de Mount & Blade y Total War. Como con Geralt en The Witcher o la película Van Helsing, la ballesta suele ser el arma de cazadores de vampiros y monstruos. Se la retrata casi siempre como «lenta de cargar pero letal de un solo disparo», lo que encaja bien con su uso histórico.
Curiosidades
- El Segundo Concilio de Letrán de 1139 prohibió la ballesta en la guerra entre cristianos: se veía «demasiado cruel y deshonroso» que un soldado de baja cuna pudiera matar tan fácilmente a un caballero noble.
- Ricardo Corazón de León de Inglaterra murió de la herida de un virote de ballesta en el sitio de Châlus en 1199, suerte que se dice caída sobre un rey que favorecía la ballesta.
- La verdadera ventaja de la ballesta sobre el arco largo era el adiestramiento, no la potencia: un arquero inglés se ejercitaba años desde niño, pero un ballestero se formaba en semanas, por lo que los ejércitos continentales la preferían.